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ALCANCES
DEL RORSCHACH EN COMPARACIÓN CON EL TEST DE ZULLIGER
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| Autora : Lic.Cristina Weigle |
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Tomaremos un caso de un adolescente de 18 años, al cual se le administra el Zulliger y el Rorschach en forma separada y en el curso de una semana. Se elige este ejemplo entre varios correspondientes a una investigación que se está realizando al respecto. Para realizar la comparación se toma como modelo teórico el Psicoanalítico. Se plantean los siguientes interrogantes: a) el test de Zulliger es un test distinto al Rorschach? b) es un test complementario? c) se arriba a los mismos resultados por iguales caminos en ambas técnicas? d) o se arriba a los mismos resultados por diferentes caminos? Con este caso llegamos a esta conclusión, especificando que el psicodiagnóstico global de cada test - en cuanto organización de la personalidad - coincide en que se trata de una Esquizofrenia. Pero mientras que en el Rorschach la riqueza del delirio se despliega en el discurso y en los Fenómenos Especiales y Verbalizaciones Desviadas, en el Zulliger sorprende la existencia de Formas negativas vistas en los Detalles Inusuales y en Originales negativas con alto grado de distorsión, disociación y fragmentación. Podríamos decir que aquí el Rorschach registra acentuadamente la restitución delirante mientras que el Zulliger - en este caso - registra la restitución alucinatoria. De este modo el Zulliger aporta elementos complementarios no exclusivamente, dado que en ambos tests coexisten lo alucinatorio y delirante en proporciones diferentes. Por lo tanto podemos especificar: A) Similitudes del Zulliger con el Rorschach en este caso. 1. En ambos tests se despliegan las diferentes etapas del proceso psicótico interno, contrastando con la apariencia gestual anodina y monocorde del adolescente. Dichas etapas comienzan con el retiro de la investidura libidinal del mundo, apareciendo los vínculos interpersonales; deficiencias en la comunicación; parquedad y negativismo; distancia afectiva; desinterés e indiferencia; pérdidas de la realidad. Continúan en un segundo momento con la retracción narcisista al propio yo, donde se inviste un doble de si, aparece la división del yo en partes idénticas que tratan de unirse a través de los líquidos, las esencias, la música, la energía. Se alude así al cuerpo fragmentado en un conjunto de órganos o partes del cuerpo, en zonas erógenas antagónicas (oralidad - analidad); también en la vivencia de un cuerpo deforme, mutilado, distorsionado, monstruoso. Por último la formación restitutiva alucinatoria y delirante como intento de reconexión. Acá el yo se ofrece como víctima pasiva al doble que le extrae una esencia. 2. El tipo de angustia que es persecutoria en el grado del terror y pánico (escenas terribles y crueles). 3. El lenguaje de la erogeneidad correspondiente a la fijación oral primaria incorporativa, evidenciada por el profundo narcisismo y el autoerotismo (caras, bocas, líquidos, dobles, verbos incorporativos). 4. El mecanismo defensivo estructurante de la desestimación o forclusión reforzado por la proyección y la renegación (alejamiento de la realidad y contradicciones lógicas). 5. Un tipo de pensamiento bizarro o absurdo (Formas negativas, confabulaciones y contaminaciones, lógica autista). No se rige por el principio de realidad ni por el proceso secundario. 6. La adaptación relativa al sentido común o la sobreadaptación (debido a la ausencia o abundancia de Populares). 7. Cortocircuitos en la comunicación (frases inconclusas, masculladas) además de lentitud y rigidez en sus manifestaciones clínicas encontradas en el tratamiento de las respuestas (tiempos de reacción, giros, cantidad de respuestas). 8. Los vínculos inexistentes o donde se destaca la agresión y la pasividad en la ubicación del sujeto como víctima ante un otro, quedando a merced del goce de ese otro. No existe intercambio (no hay verbos de relación, ni Detalles por dos en relación; hay reflejos que representan el doble de sí). Un lenguaje desconectado o estallidos de violencia como descarga. 9. La ausencia de afecto, la indiferencia y el vacío como un tipo de depresión (no integra el color o lo da sin Forma). Los giros y el espacio en blanco dando cuenta de la agresión; los movimientos de flexión mostrando la autoagresión. ¿Oposicionismo o representación de sí como alguien diferente?. 10. La ausencia de sentimiento de culpa; de conciencia crítica y de autocrítica. Una autoimagen deforme, rara, monstruosa. 11. La desestructuración del yo en el cuerpo fragmentado, mutilado respuestas de defecto, en partes de cuerpos humanos y animales cuerpos deformes, piernas cortadas, caras estiradas, falta de ojos). B) Diferencias del Zulliger con el Rorschach en este caso: 1. Las alteraciones del pensamiento lógico y coherente aparecen en el Rorschach con profusión de Fenómenos Especiales y Verbalizaciones psicóticas, indicando la tendencia a la ideación delirante. Combinatorias, confabulatorias, contaminaciones, lógica autista, etc., nos muestran la patología desde lo interpretativo que hace el examinado. 2. En el Zulliger la patología se ubica predominantemente en el terreno de lo perceptivo. Son las formas negativas, los recortes arbitrarios de las localizaciones como Detalles Inusuales con Originales negativas; despreocupación para precisar la localización, con falta de capacidad para comunicar y convencer de la coherencia al interlocutor, debido al intenso narcisismo. Respuestas de contenidos parciales (caras o cabezas) que dan cuenta del cuerpo fragmentado. CONCLUSIÓN. Los datos de la historia del examinado fueron corroborando las hipótesis expuestas. Podríamos entonces suponer que el alcance y la riqueza del Rorschach también permite expresarse en el Zulliger si consideramos a éste como un Rorschach abreviado. |