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Área Educacional

Editora: Susana Muñoz

El diagnóstico educacional, desde el punta de vista clínico, es un área de entrecruzamiento de distintas disciplinas: la Psicopedagogía, la Psicología Educacional, las Ciencias de la Educación y seguramente otras que pueden aportar perspectivas de abordaje complementararias y especializadas. También variadas pueden ser las interconsultas y solicitudes para realizar este diagnostico educacional: así pediatras, neurólogos, psicoanalistas, psicólogos como docentes, equipos de orientación escolar y otros profesionales pueden requerir este diagnóstico en particular para determinar la necesidad de realizar tratamiento, derivar a otros estudios y/o indicar la escolaridad adecuada. Esperamos que este espacio sea un lugar abierto de intercambio y reflexión.



Artículos:

Artículo: Hora de Juego Diagnóstica







HORA DE JUEGO DIAGNÓSTICA

Por Claudia Fabiana Siracusa

Después de algunos años de experiencia en el campo de la Psicopedagogía, fundamentalmente en relación a niños pequeños o niños con discapacidad mental, considero que la “ Hora de juego” es un riquísimo instrumento diagnóstico, porque el juego es el modo de expresión privilegiado en el niño, el área en la que éste elabora y expresa sus procesos de crecimiento. Además las funciones semióticas (imitación, lenguaje, juego) que supone la actividad lúdica posibilita un aprendizaje adecuado, por cuanto se construyen por su intermedio los códigos simbólicos y signálicos y se procesan los paradigmas del conocimiento preconceptual al posibilitarse mediante la fantasía y el tratamiento de cada objeto a través de sus múltiples circunstancias posibles. Pasaré ahora a describir los distintos elementos que tomo en cuenta en la “Hora de Juego”

• “Jugadas de apertura” o “Configuración de apertura”, referida a las conductas que presenta el niño al comienzo del juego, ya sea en relación a los objetos, al terapeuta y su entorno. Dichas conductas están promovidas por la madurez del Yo, como también por el sistema adaptativo. Cabe destacar en este momento un punto a considerar y es el conocimiento que tenga el niño en relación a su problema como también la fantasía de curación. Me he encontrado en muchos casos que si bien el niño no podía verbalizar claramente el motivo por el cual sus padres habían consultado él a través de un dibujo podía expresarlo. De no ser así es importante trabajarlo, es decir poder aclarar para qué viene a consulta y quienes somos, ya que las fantasías que se juegan en esta instancia pueden ser múltiples y generalmente tienen que ver con las expectativas puestas por los padres.

• El material: Por un lado es importante saber qué tipo de materiales vamos a presentarles a los niños, pero también es importante destacar que materiales eligen para jugar. En esta técnica diagnóstica el material deberá ser preponderantemente no-figurativo , ya que interesa poder advertir el proceso de construcción del símbolo. Podemos utilizar papeles, lápices, plásticola, plastilina, cinta adhesiva, tijera, hilo, también podemos agregar cubos, recipientes, revistas, y animalitos o muñecos. La elección del material estará supeditada al niño en singular y a la edad que tenga, tomando en cuenta pautas del desarrollo para la utilización de los mismos.

• El desarrollo del Juego, aquí es importante saber cómo juega el niño y en que condiciones puede hacerlo, por eso podemos tomar en cuenta los distintos momentos que pueden diferenciarse: 1. De inventario, donde el niño intenta clasificar según criterio el contenido de la caja, si es que los materiales se los presentamos así, manipulándolos, probando los distintos funcionamientos, o bien por medio de la mirada haciendo una inspección de los objetos y del lugar para luego, en cualquiera de las tres opciones mencionadas, comenzar a actuar. 2. Postulación del juego, es cuando comienza a desplegarse la hipótesis elegida. El niño comienza a establecer una organización simbólica, a través de tanteos eligiendo los personajes, el argumento, adecuación de materiales. 3. Es cuando podríamos inferir que existe un aprendizaje propiamente dicho, o sea que la integración de la experiencia actual entra en el sujeto como conocimiento.

• La intervención del terapeuta: si bien es aconsejable tomar cierta distancia, con el fin de poder atender todos aquellos elementos que aparecen en ese momento del diagnóstico, hay oportunidades en donde los niños no pueden aceptar el contrato explicitado a través de la consigna que uno les da cuando le oferta el material y hacen lo posible por incluirnos. Ocurre también en otros casos que no aceptan entrar solos al consultorio y cuando brindamos la posibilidad que lo hagan con su madre o padre aceptan. Esto también es significativo como material diagnóstico.

• Otros elementos que podríamos denominar no lúdicos serán importantes tener en cuenta: La relación transferencial: que se establece con el terapeuta, donde podrán proyectarse aspectos temidos o aspectos amados en relación con los objetos originarios. Las expresiones gestuales: que acompañan la actividad del niño. Si predominan por sobre las verbales, qué características tienen, frecuencia. Las expresiones verbales: su lógica estructural, más allá del contenido transmitido. Utilización del tiempo y del espacio: ambas variables que tendrán que ver con la posibilidad de discriminación e individuación del sujeto. Bibliografía: Aberasturi, Arminda, “Teoría y técnica del Psicoanálisis de niños” Paín, Sara, “Diagnóstico y Tratamiento de los problemas de aprendizaje”. Ediciones Nueva Visión. Pérez, Aurora, artículos sobre “Semiología de la hora de Juego”


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